miércoles, 24 de octubre de 2007

El próximo domingo no es uno más

Tanto los analistas políticos sospechados de un tinte oficialista exagerado como los que se ubican en las antípodas, coinciden en una de las causas de un eventual triunfo del matrimonio presidencial.

Esta coincidencia es que de tanto machacar a través de los medios de prensa, que el triunfo está asegurado y las elecciones son tan sólo un trámite, esto podría convertirse en realidad. Al mejor estilo goebbeliano.

Algún candidato opositor hasta ha enmarcado este accionar, como delito. Y si bien esta figura no existe, lo que seguramente habrá que investigar, es el origen de los fondos y la utilización de los recursos del estado en la campaña de la consorte presidencial.


Posición dominante

Pero no sólo la propaganda oficial es el elemento que ayudaría a inclinar la balanza del próximo domingo. De hecho, en términos de eventuales irregularidades y/o ilícitos, es el menor de los males.

Es el manejo discrecional de fondos públicos, durante todo el periodo presidencial el factor más relevante. Cincuenta mil millones de pesos, en poco más de cuatro años han sido administrados por fuera de todo control republicano.

No es fácil (por la magnitud de la cifra) imaginarse todo lo que se puede hacer y las voluntades que se pueden comprar o alquilar. Pero tampoco es difícil imaginar que son muchas.

A esto se debe sumar que desde hace once años que institucionalmente la Argentina vive en default. Desde 1996. Año en que la nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos debería estar reglamentada, según lo dicta la Constitución de 1994. Pero esto no ha ocurrido y es difícil que vaya a suceder en el corto plazo..

Se suele decir que no habría mayores cambios de lograrse esta ley o que los tiempos actuales, no son los ideales para intentarlo. La pregunta es: ¿Ideales para quien?

El ahogo financiero que implica la actual Ley de Coparticipación para gobernadores e intendentes, la vuelve ideal para quien detenta el poder a nivel nacional.

La imposibilidad en muchos casos de poder pagar los sueldos y demás gastos corrientes con lo que cada jurisdicción recauda, es el blanco principal del chantaje financiero ejercido desde la capital. Aunque siempre por presidentes de origen no porteño.

Y esta capacidad de presión, es utilizada no sólo para los negocios de algún ministro, sino para armar las listas de Diputados y Senadores que representen al ejecutivo nacional. Jamás al pueblo.


El 28 de Octubre

El próximo domingo no sólo se vota por presidente y vicepresidente. Aunque esto sea lo que el gobierno pretenda que parezca.

La composición de las Cámaras nacionales, provinciales y municipales, así como muchos de los ejecutivos provinciales y los jefes municipales estarán en juego.

Minimizar el poder presidencial seria una ridículo. Entregarles además todo la estructura de poder en los tres niveles, seria una tontería. No votar, seria una estupidez mayúscula.

No es mi pretensión direccionar el voto opositor hacia un candidato en particular. Si lo es el llamar la atención sobre la necesidad de voto y de hacerlo según las propias convicciones.

La elección por el mal menor debería ser el 4 de noviembre, cuando entonces si, sólo estemos votando entre dos alternativas presidenciales. Pero para esto, debemos ignorar el mensaje del “triunfo asegurado” del oficialismo

El próximo domingo no es uno más. Es quizás el más importante del año. Y de los próximos cuatro. Aun cuando haya ballotage, la elección del 28 es crucial.

Vayamos a votar con nuestros hijos. Y hagámoslos como ellos se lo merecen. El domingo estaremos construyendo una parte importante de su futuro.

Buena elección.


Buenos Aires, Octubre 24, 2007.-

Publicado en Diario Rio Negro (Rio Negro y Neuquen) y DIARIO DE AMERICA (http://www.diariodeamerica.com/)

miércoles, 17 de octubre de 2007

La desnacionalización de la Industria Argentina

Hemos estado leyendo en los últimos años, como empresas de capital nacional han ido siendo compradas por capitales foráneos.

Ante este panorama, políticos de extracción ideológica muy diferente, pareciera que coinciden. Una coincidencia que se resume en la condena de tales ventas. Incluso el pedido de auxilio al estado para que de alguna manera, pare esta “sangría” de marcas históricamente argentinas. Marcas “que hacen a la identidad nacional”.

Y ante la coincidencia, uno se pregunta si no deberíamos todos ir a la Plaza de Mayo a gritar por la defensa de la “Industria Nacional”.


Causa 1: El modelo cultural

Sin entrar a analizar la famosa tesis de Max Weber, en la cultura latinoamericana en general y en la Argentina en particular, existe cierto sentimiento de culpa por parte de quienes se encuentran en la cúspide de la pirámide socioeconómica.

Por otro lado, quienes se encuentran en la base de dicha pirámide, tienden a culpar a terceros respecto de su posición relativa. Y esa acusación no se limita al ámbito local, sino que de ser posible se buscan culpables fuera del mapa latinoamericano.

Esto ha permitido a la dirigencia política implementar en nombre de la “justicia social”, todo tipo de planes económicos y políticos, que la única justicia que buscan es la de satisfacer las ambiciones personales de quienes se encuentran en el ejercicio del poder.

Es así que, sin importar los resultados que en el pasado haya tenido la implementación de determinados programas, una y otra vez se los vuelve a utilizar en el subcontinente. Siempre con el discurso marketinero que esta vez funcionará. Generalmente apoyados en la idea que la diferencia entre las anteriores implementaciones fallidas y la próxima, que estará condenada al éxito, reside en la capacidad personal y única de quien ejerce el poder. Mientras, Einstein se revuelve en su tumba.


Causa 2: El modelo macroeconómico

La intromisión del estado y la consecuente distorsión de los mercados, ha sido una constante en el último siglo. Lo que equivale a decir, que lo fue en casi toda la historia de la Argentina moderna.

Una de las constantes que podemos encontrar en los últimos 30 años, ha sido y es la inflación. Variaron los instrumentos que se utilizaron para combatirla. Y con mayor o menor éxito, siempre se la atacó como si fuera la inflación la causa de los problemas y no como una consecuencia de ellos.

Si miramos al gobierno de los 80´s, veremos que se utilizó la inflación para financiar los gastos del estado, cada vez mayores. Y se la combatió (o se pretendió hacerlo) sin éxito, con sucesivos cambios nominales de moneda, pensando que la inflación desaparecería si la misma podía ser eliminada de la mente de los argentinos.

En los 90´s, se buscó achicar el estado y con ello el gasto relacionado. Pero se fijó el tipo de cambio no permitiendo que el mercado fuera corrigiendo de manera progresiva, las distorsiones que significaba el aumento del gasto (nuevamente). Esta vez se financió dicho gasto, con deuda. Roto el termómetro cambiario, lo que pudo ser una gripe, terminó en neumonía.

Ya en el siglo XXI, se arrancó con un intento fiscalista (confiscatorio) para financiar el déficit y terminó siendo un nuevo stock de deuda el que pagó la factura. Hasta que estalló.

Luego de la crisis del 2001/ 2002, la solución que se propuso y se implementó fue incrementar el nivel de intervención del estado en la actividad económica. Sin buscar analizar aquí los beneficios que para muchos “empresarios” y funcionarios significó la pesificación y la devaluación, el mercado fue violado. Los contratos fueron incumplidos. Y el “riesgo empresario”, base del capitalismo sano, fue absorbido por el estado.

Con el piso del 09 de mayo de 2003 (U$S 1 a $2,79), se instauró una nueva convertibilidad. El objetivo decían, era un dólar competitivo (eufemismo de “artificialmente alto”) de forma de incentivar las exportaciones, favoreciendo así la reconstrucción de la economía. Se suponía que esto debería no sólo aportar fondos por la actividad de comercio exterior, mejorando el Balance de Pagos, sino que debería generar un crecimiento imparable, por aumento de la actividad económica.

Tal como explicaba días atrás el economista Raúl Cuello, confundir crecimiento con recuperación puede ser cuando menos, peligroso. “Entre el año 1998 y el año 2007, la economía argentina creció un 24%, valor que ponderando la tasa de crecimiento demográfica arroja apenas un 14% por habitante”, aclara Cuello. Este registro es significativamente menor que lo que la propaganda oficial declama.

Si como dijimos (y sabemos), la cotización del dólar no surge de las operaciones del mercado, el sentido común alcanza para saber que debe de haber algún costo a pagar para mantenerlo en los valores actuales. Al menos hasta ahora. Haber mantenido esta convertilidad, fue tarea del Banco Central, quien compró toda la oferta de dólares que el mercado no demandaba. Para esto emitió unos $70.000 millones. Y para evitar que esos pesos no demandados no quedaran en el mercado, los esterilizó vía títulos públicos.

Además del costo cuasi fiscal de estos títulos, la enorme cantidad de pesos no demandados que no fueron esterilizados, han desembocado en inflación. Inflación no reconocida por el gobierno.

Como todo ex adicto, el sólo pensar en volver a épocas de inflación de dos dígitos, ha generado cierta incomodidad en la gente cuando se encuentra con efectivo (en pesos, obvio). A mediados del 2005 se alcanzó un PBI similar al anterior a la crisis del 2001. Para ser exacto, similar el de 1998. Esto quiere decir, que hasta allí apenas fue recuperación.

Pero fue recuperación sin inversión real en bienes de capital. A principios del 2006, la brecha entre el PBI potencial y el real (output gap), se cerró. Pero la inversión seguía sin llegar.

A partir de allí, a la inflación generada por el exceso de emisión, se sumó la expectativa de la generada por una demanda que no encontraría oferta suficiente de bienes. Y esto fue agravado a partir del 3er trimestre del 2006, con una crisis energética no reconocida por el gobierno, pero que limitaba aun más la capacidad de producción.

La solución que encontró la administración actual, fue la de adulterar el termómetro. La inflación indicaba que había problemas. En lugar de tratar de resolverlos, se bastardeo al Indec, de manera que los índices fueran los que la política necesitaba.

Esto exacerbó las expectativas inflacionarias de los diversos agentes económicos, encontrándonos hoy en una situación en la que el BCRA debe ahora vender dólares para evitar la sensación de una inminente devaluación.

Este cuadro no escapa a ningún empresario. Mucho menos a los bancos. Es entonces que más allá de las bondades que desde el gobierno han tratado de convencernos que el actual modelo tiene, el mercado ha ido anticipándose a los futuros problemas.

Es entonces razonable esperar que el costo del dinero haya estado durante todo este tiempo por encima de lo que debería, según los indicadores que mostraban el camino al éxito.

Con una tasa de crecimiento cercana al 8% anual durante estos últimos seis años, con un dólar competitivo y con el éxito asegurado, los indicadores de riesgo deberían de haber bajado de manera similar a lo que ocurrió en Brasil y el costo del crédito estar en niveles acordes con un mercado sano en expansión.

Pero el tipo de cambio actual no sólo no generó el boom de exportaciones prometido, sino que sumó inflación. U$S 21.000 aun en default, convierten a la Argentina en un país poco creíble. El congelamiento de tarifas ha detenido las inversiones en infraestructura necesarias, y estas a su vez, limita la oportunidad de nuevas inversiones productivas. El control de precios no sólo distorsiona el mercado (especialmente en términos geográficos) sino que tampoco incentiva avanzar con nuevos proyectos.

En este contexto, es lógico pensar que el empresariado intentaría volver a la racionalidad económica. Aunque más no sea, para defender su propio capital.


Causa 3: El capitalismo nacional

“Propiciar las medidas adecuadas para la efectiva consolidación y la mayor expansión de la industria nacional sobre la base del respeto a la propiedad privada y la participación del capital nacional y extranjero.”

Este objetivo no se encuentra dentro de alguna de las numerosas plataformas políticas que de cara a Octubre próximo, podríamos estar leyendo. Es el punto 4to de los objetivos de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Está claro que lejos de este objetivo se encuentra hoy el accionar de esta Cámara y de sus integrantes en particular.

Con su accionar han avalado y avalan el avasallamiento del estado sobre la propiedad privada. Cada vez que son llamados a una foto oficial, en la que se anuncian controles de precios o producción a pérdida, allí están.

Esto ha infectado al capitalismo con un virus típico en Latinoamérica: la corrupción. Corrupción no es sólo el “sobre” o “retorno”. La aceptación de subsidios como parte del precio en el que se incluyen los riesgos empresarios es también corrupción. De igual forma que lo es las cuotas de mercado, la compra de empresas con la “ayuda” de funcionarios amigos o las leyes protectivas contra los derechos de acreedores o socios minoritarios.


Consecuencias

En este contexto, es muy difícil que el mercado confíe no sólo en los datos oficiales, sino en los propios empresarios. Y las cámaras empresariales poco hacen para mejorar la situación.

A finales de Septiembre de 2007, la tasa PRIME (costo para empresas de primera línea) se ubicó un 50% arriba que en Junio del mismo año (8,64% vs. 13,44%). Que ya de por sí era comparativamente alta, en el mercado internacional. Peor aun es para del resto del sector. Ni hablar de PYMES.

Alto costo de crédito y la poca o nada credibilidad de la palabra argentina en el exterior, condenan a las empresas de capital local sin posibilidad de ayuda estatal, a rentabilidades muy bajas (con el riesgo de quiebra) y a mercados pequeños.

La alternativa de vender a quien no sólo se fondea en el exterior, sino que integra la producción local a su propia producción global, ingresando así a una escala totalmente inaccesible para los locales, es casi imposible de evitar.

El reclamo a los bancos desde el poder político, para aumentar los préstamos al sector productivo (a menor costo), no sólo es una demostración de ignorancia, sino que apenas es voluntarismo. Pero avalar desde las cámaras empresariales este tipo de reclamos, es suicidio.

Para que las empresas como Alpargatas, Swift, CEPA, Acindar, Blaistein, Bieckert, Palermo, Ed. Atlántida, Quilmes, Pago Fácil, Argencard, Loma Negra, Milkaut, CTI, etc., no sean el camino natural para el resto, son los propios empresarios y a través de ellos, las cámaras, los que deben defender contra políticos de ocasión, esta costumbre de avasallar derechos en nombre una mayoría a la que poco representan y en nada les preocupa. Aunque les resulte funcional.

En vez de buscar en intereses internacionales que eventualmente buscan la destrucción de la Argentina, debemos empezar a cambiar la cultura y pensar como hacemos nosotros para no sólo solucionar nuestros problemas, sino volvernos interesantes en un mundo global muy competitivo.

El liderazgo social de los empresarios no se ejerce a través de la obsecuencia y la connivencia con el gobierno. El riesgo es un valor que debe ser defendido.


Buenos Aires, Octubre 12, 2007.-

Publicado en Fundación FUTURO ARGENTINO (www.futuroargentino.com.ar), NOTICIAS IRUYA (http://noticias.iruya.com/content/view/2160/412/) y Fundación ATLAS 1853 (http://www.atlas.org.ar/)

martes, 9 de octubre de 2007

Ser o no ser . . . necio

“La inflación no existe” afirmó de manera terminante el Jefe de Gabinete Alberto Fernández.

“Los índices del Indec (k) son perfectos” aseguró el presidente de los argentinos.

“Tome pesos, déme dólares o bienes (salvo tomates)” dijo el mercado de manera de dejar muy claro cuales son las expectativas.

En este contexto se realizarán en tres semanas las elecciones presidenciales y aun ninguno de los candidatos opositores puede asegurar una pelea seria, siquiera para llegar al balotaje.

Es justamente por esto, que el mercado comienza a anticipar lo que sucederá a partir del 11 de diciembre. Lo mismo que hasta el 10.

Pero dado aquel conocido refrán que dice “Se puede hacer cualquier cosa, pero especialmente en economía, no se pueden evitar pagar las consecuencias”, las expectativas comienzan a marcar una tendencia de cada vez más difícil (o costosa) modificación.


El valor del peso

Los pesos valen menos porque el mercado los demanda menos y la demanda es menor porque la expectativa es que en el futuro valdrán menos aun. Es la misma inflación que el gobierno grita a cuatro vientos, que no existe.

Pero la batalla de la credibilidad esta siendo perdida.

En el mundo de las finanzas, las expectativas son casi tan importantes como el dinero. Un banco jamás prestará fondos si cree que no los va a recuperar. No importa la tasa que el tomador esté dispuesto a pagar.

El riesgo es una oportunidad en la medida que pueda ser decodificado e interpretado en términos de saber cuando el mismo se convierte en certeza de pérdida. Hasta allí siempre habrá quien esté dispuesto a tomarlo.

Pero cuando lo que se pierde es la credibilidad en la información necesaria para su medición, entonces se vuelve tan sólo una apuesta.

Paradójicamente, el proceso al que fue sometido el Indec, donde hoy ya no sólo no son creíbles los índices de precios sino que todas las estadísticas allí elaboradas están en duda, los únicos que pueden pensar en tomar posición en el mercado son aquellos que especulan al límite del abismo. Quizás porque tan solo apuestan las ganancias de operaciones anteriores y no parte del capital originalmente invertido.

Pero para el común de la gente esto no es una alternativa. El aumento de las ventas en supermercados (medidas no sólo en pesos, sino en volumen) tiene que ver con la idea que mañana se comparará menos que hoy, con el mismo monto de dinero.

Y quien tiene capacidad de ahorro (que cada vez es una porción menor de la sociedad), se vuelcan a la única unidad de valor que reconoce: el dólar.

Si bien hoy los montos que el Banco Central debe vender de manera diaria (U$S 30 a 40 millones diarios) son muchos menores que los que compraba hace apenas unas semanas atrás, es la tendencia lo que importa.

La demanda por una moneda que para el argentino promedio es segura y liquida, hace que el modelo comience a mostrar de manera explicita, las fallas que algunos venimos marcando hace ya un largo tiempo.

Durante la semana pasada el Central debió vender poco más de U$S 200 millones, quedando así las reservas en U$S 43.000 millones. Aunque no debemos olvidarnos que la mitad de ellas están constituidas por Letras y Notas que el BCRA emitió para esterilizar base monetaria. Justamente la que motivo en parte, la inflación actual.

El Central ha flexibilizado las normas de manera de bajar las tasas, pero la marcada tendencia en la no renovación de colocaciones y el fly to quality (desde fondos comunes y depósitos a la vista denominados en pesos, a dólares) hará cada vez más estrecha la liquidez de los bancos.

A tasa fija habrá una demanda casi infinita para tomar fondos, pero en un contexto de expectativas de inflación creciente, serán pocos los que estén dispuestos a ser la contraparte. Y los bancos no lo harán con fondos propios. Al menos no de manera importante ni más allá de las elecciones.


El 2008

Durante el fin de semana, el Secretario de Finanzas estuvo buscando consenso entres los banqueros respecto de emitir deuda a largo plazo en el mercado local. Pero la obsecuencia preelectoral no llegó hasta ese punto y la respuesta fue un rotundo “desinterés”. Y no porque no crean que Cristina Kirchner no pueda acceder a la presidencia.

Es el negocio el que no da. La convicción que la inflación real triplica a la oficial es muy fuerte. Lo digan o no las consultoras privadas.

De la misma forma que las necesidades de modificación de las tarifas de servicios públicos están atrasadas y más allá de los discursos electorales, las mismas deberán ser ajustadas hacia arriba, creando un nuevo motivo para pensar en un índice de inflación mayor al incluido en el presupuesto 2008.

Por la misma crisis energética (¿Tampoco existe?) y hasta que las eventuales inversiones se concreten y estén operativas, causará cuellos de botella en la producción de bienes, por lo que con una demanda mayor que su correspondiente oferta, aumentará aun más la presión sobre los precios

Las necesidades de financiamiento para el 2008 no son importantes (U$S 3.000 millones). Pero la Argentina no encuentra quien le preste siquiera una fracción de esa suma. Salvo el teniente coronel Chávez.

Quien además de hacer excelentes negocios financieros con los fondos prestados a la Argentina, obtiene apoyo a proyectos de dudosa utilidad para nosotros como la inminente constitución de Banco del Sur. Un BID del subdesarrollo y de cuestionable beneficio, salvo para algunos funcionarios de la región. Banco que se fondeará con un porcentaje de las reservas de cada país miembro. Y la Argentina debería aportar fondos sobre el cálculo de los U$S 43.000 millones. Cifra que como ya explicamos, está inflada en un 100%, por lo que deberemos aportar el doble de los que correspondería, de haberse respetado la independencia del BCRA.

Como vemos, la situación no es la peor posible. La tendencia indica que todo será más difícil hacia delante.

Las expectativas no son las mejores. Solucionar el actual contexto es el desafío. Negarlo es de necios.

Buenos Aires, Octubre 08, 2007.-

Publicado en Fundación ATLAS 1853 (www.atlas.org.ar) y DIARIO DE AMERICA (http://www.diariodeamerica.com/)

viernes, 7 de septiembre de 2007

Mentiras y el IPC

Parafraseando a Benjamin Disraelí, logramos verificar que no descubrimos nada nuevo. En lugar de las “estadísticas” en forma genérica, la mayor de las mentiras hoy día en nuestro país, es, dentro de ellas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

El 2007 comenzó con un acto de prepotencia que ha tenido consecuencias mucho más graves que las que se previeron en aquel momento. La intervención por parte del Secretario de Interior Moreno al INDEC a los efectos de evitar un desborde del IPC en pleno año electoral, ha determinado la distorsión de un índice clave a los efectos de la vida económica ordenada de una sociedad.

Pero esta no fue la única consecuencia. El CER, coeficiente por el cual se calcula la actualización de capital de un tercio de deuda pública renegociada (luego de la quita) también se ha visto impactado, disminuyendo la renta de quienes creyeron que luego del default, la Argentina se encaminaba hacia la seriedad.

Por último, pero no por eso de menor importancia, se ha impactado de lleno en la credibilidad del INDEC, un ente que durante décadas había logrado mantenerse al margen de la falta de seriedad de las sucesivas administraciones, obteniéndose como resultado la duda sobre todos los índices e indicadores que el Instituto publica.


El IPC

Este índice es la medida de la inflación. Para su confección se relevan de manera periódica una importante cantidad de productos y servicios, obteniendo los datos de los comercializadores y prestadores de los mismos. Es evidente que para que este relevamiento tenga sentido, la confidencialidad de los informadores de los precios debe ser preservada a rajatabla. De no hacerlo, la posibilidad de verse presionados por el poder de turno para que los precios se mantengan constantes, haría que en lugar de comunicar los precios reales, informen los que desde el Poder Ejecutivo quieran escuchar, inutilizando así la encuesta y sus resultados.

Una de las graves acusaciones hacia el Secretario de Comercio Interior es que presionó a las autoridades del Indec para que le suministren la lista de empresas y comercios que declaraban aumentos. Los propios técnicos que fueron removidos por resistirse a violar el secreto estadístico, denunciaron estas presiones.En realidad, la necesidad de confidencialidad se verifica no sólo en la confección del IPC sino en cualquier encuesta de precios o de calidad de servicio que se realice.

El otro factor necesario para asegurar la calidad del índice, es la idoneidad técnica de los analistas y de los responsables del INDEC. La atropellada de Moreno logró poner en duda ambos pilares, socavando así de manera profunda y calculada la veracidad de los índices.


Las encuestas privadas y otras referencias.

La falta de credibilidad en los números oficiales, ha generado la necesidad de elaborar índices en consultoras y ONGs, que resultan mucho más creíbles.

Si bien la diferencia en la magnitud de las respectivas encuestas es significativa, el punto de convergencia al que llegan hoy, tanto consultoras, como centros de estudios y otras ONGs, demuestra claramente que más allá de sus respectivas simpatías políticas, el IPC no refleja el alza real de la inflación.

Aun así, estos índices privados contienen las distorsiones que el programa implementado desde la Casa Rosada incluye. Esto es, no sólo las tarifas congeladas desde hace ya más de un lustro, sino la política de precios impuestos (¿alguien puede creer que son acordados?) sobre los bienes más sensibles de las canasta familiar.

Como ejemplo veamos que pasó en Agosto de 2007. Mientras el Indec asegura que el rubro Alimentos y Bebidas el aumento fue del 1.2%, la Liga de Acción del Consumidor ADELCO, contabiliza un 7%. Para el gobierno la canasta básica alimentaria aumentó 2.2% pero para la consultora Equis, el incremento para el mismo mes fue de 7.15%

Mientras la inflación acumulada en el año según los datos oficiales es del 5% (0.6% en Agosto), la Asociación de Consumidores Libres calculó 16%.

Otra forma de aproximarse al cálculo de la inflación es a través del incremento en la recaudación del IVA. Durante los primeros ocho meses de 2007 los ingresos por este tributo aumentaron un 35%. Considerando un crecimiento real del consumo del 8,5% y una mejora en la eficiencia recaudatoria del 3% el efecto de aumento de precios sería del 20,8%.

La diferencia entre la estimación de la inflación para el 2007 basada en los números del Indec (8% / 8.3%) y los privados (22% / 25%) o la recaudación del IVA, demuestra a las claras que la manipulación de los índices no es ni menor ni sutil.

Lo que hace inútil al esfuerzo de los interventores del Indec, es justamente esa falta de sutileza, que ha logrado que ya nadie tome el índice oficial en serio, por lo que el desgaste en la credibilidad de los dichos del gobierno, son sólo costo sin beneficio alguno.

Una consecuencia de la inexistencia de un indicador confiable, es la dificultad en el cálculo económico de los negocios. Agregado esto al incremento de la tasa de interés, se produce un fuerte desaliento a la inversión y a la creación de empleo.. La tasa interbancaria para entidades de 1ra línea, ya ha llegado al 13%.


El Iceberg

Hasta aquí estamos describiendo la parte visible del iceberg. Pero los que viajaban en el Titanic aprendieron a un altísimo costo, que lo más peligroso está fuera de la vista. El peligro está bajo la superficie. Hoy en la Argentina, pasa lo mismo cuando hablamos de la inflación.

Cuando el mercado es intervenido y las decisiones de los burócratas reemplazan las preferencias de los individuos, entonces las mediciones de precios, aún sin manipulaciones, dejan de ser representativas.

Vimos que aun los índices no oficiales, están contaminados por la intervención del estado en la fijación de precios y tarifas. Mientras las tarifas se mantengan congeladas y los precios relevados sean los que desde la Secretaria interior se fijen, todo seguirá igual.

Pero más temprano que tarde, tomaremos conciencia que lo que está sumergido es más que relevante. Con precios congelados terminaremos en el desabastecimiento y aquellos que puedan pagar deberán concurrir al mercado negro. Pensar que los productores subsidiaran a la demanda, es cuanto menos infantil.

Las retenciones a las exportaciones deberán mantenerse para sostener la deteriorada solvencia fiscal y para evitar la desaparición completa en el mercado interno de aquellos commodities y bienes exportables que se consumen localmente (granos, derivados del petróleo, carne, leche, etc.). Obviamente esto limitará el ingreso de divisas y se perderán mercados que costó décadas obtener.

Con tarifas congeladas se agravará lo que en 2007 ya comenzamos a vivir. Las inversiones serán anunciadas y además deberán ser solventadas por el gobierno, ya que sin rentabilidad posiblemente nadie las realice. El sector privado ya comenzó a retirarse de la inversión y la consecuencia es la falta de gas, energía eléctrica, gasoil, etc.

La producción deberá desacelerarse para adecuarse a la oferta energética. El spread entre el precio internacional y el definido por el gobierno aumentará o al menos se mantendrá, siendo los subsidios que se deberán distribuir (de manera sospechosamente no transparente) causa de un aumento del gasto.

Como y cuando van a sincerarse los precios es algo difícil de predecir. Quien será el próximo presidente, cual es su visión de la realidad actual, cual será el apoyo legislativo con el que cuente, etc. Aunque no necesariamente quien vaya a contar con más apoyo esté dispuesto a realizar el ajuste.

Lo que si está claro es que el ajuste deberá ser realizado. Podrá ser programado y por ende ordenado, o bien por demorarse, será inevitablemente reactivo al choque con el iceberg. En este caso, sólo se podrán apagar incendios, que no serán pequeños ni pocos. Aunque nadie podrá argumentar que el choque no se podía predecir.


Buenos Aires, Septiembre 06, 2007.-

Publicado en Fundación FUTURO ARGENTINO (www.futuroargentino.com.ar), el DIARIO DE RIO NEGRO (http://www.rionegro.com.ar/diario/2007/09/15/20079o15f02.php) y Fundación ATLAS 1853 (http://www.atlas.org.ar/)

martes, 28 de agosto de 2007

La inflación y la paz en los cementerios

Aunque ya está fuera del gobierno (pero no fuera de la escena, al menos la judicial), nadie podrá olvidar que de manera indubitable, al momento de asumir como ministro de Economía, Felisa Micelli aclaró que prefería “un poco de inflación a la paz de los cementerios”.

Y debemos reconocer que esta profecía se ha cumplido. Aunque para ser justos y dado que ella sólo ocupaba protocolarmente aquel puesto, quien ha dado las instrucciones necesarias para que ello ocurra y continúa haciéndolo, no es otro que el mismo presidente de la Nación.


La inflación

La tasa de inflación mide el cambio porcentual del nivel general de precios de la economía.

La inflación está estrechamente ligada a la política monetaria y fiscal de una economía. Altas tasas de inflación están a menudo asociadas a una aumento de la oferta monetaria, generalmente como consecuencia de grandes déficit presupuestarios.

La medida de la inflación es el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Para la confección de este índice se relevan de manera periódica (generalmente semanal) una cantidad predefinida de precios correspondientes a bienes y servicios, los cuales no representan una canasta determinada, sino que intentan reflejar de manera lo más fidedigna posible, las variaciones de precios de una economía, de manera integral. Por eso se debe incluir a todos los sectores.

La otra particularidad de este índice, es que considera toda variación nominal sobre los precios encuestados, los que son seleccionados por su peso ponderado en el consumo nacional. De esta manera no sólo refleja las variaciones estructurales sino también aquellas que se dan tanto por cuestiones de estacionalidad como las que se originan en fluctuaciones de coyuntura tanto en el mercado domestico como en el global.


Inflación subyacente

Hace ya algunos años, que en los Estados Unidos se publica un índice adicional que se ve despojado justamente de estas variaciones relativas que pueden modificar la ponderación de la inflación real. A este índice se lo conoce como “core inflation”

Para la confección del mismo, se prescinde de los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles y de aquellos bienes y servicios cuyos precios difieren de la tendencia general. O sea, se excluye del cálculo a los precios de los comestibles y de la energía más volátiles, así como los precios concertados o administrados.

En Latinoamérica se la conoce como “inflación subyacente” y quien primero ha adoptado este índice ha sido México en el 2000. Para su confección, elimina el precio de las naftas, electricidad y gas para uso domésticos (precios administrados), del transporte, de la telefonía y otros precios concertados, así como 36 frutas y verduras y otros 20 productos de alta volatilidad/ estacionalidad.

Cuando se analiza una serie de este índice, se puede apreciar un comportamiento más suave, sin las violentas fluctuaciones de la inflación general. Se considera que este índice es la parte estructural de la inflación, y la que marca la tendencia a mediano plazo.

Si bien para el ciudadano común esto parece un sinsentido, ya que sufre los efectos de toda la inflación y no sólo una parte, es un índice fundamental en el análisis macroeconómico. Especialmente en la gestión de política monetaria, donde a través de diversos instrumentos que afectan el índice de precios tales como tasas de redescuento, tasas de referencia, letras de regulación monetaria, encajes, etc., la medición de efectos sobre la inflación subyacente evita las distorsiones que el IPC general contiene de manera implícita.


La inflación y la Argentina

En un reciente trabajo, Antonio Margariti explicaba claramente no sólo las diversas maneras de calcular un índice de precios, sino que agregaba a la discusión la particularidad del gobierno brasileño, quien desde 1934 publica siete índices de precios distintos, variando en la metodología de su obtención (no en los datos relevados), dando así mayor transparencia.

Pero como es de público conocimiento, la actual administración actual ha logrado pulverizar una tradición de seriedad y veracidad que ostentaba el INDEC. En lugar de hacer algo parecido a lo sugerido por Margariti, se hizo exactamente lo contrario. Se buscó timar a la confianza de analistas, inversores y del público en general, manipulando fuera de toda ortodoxia matemática uno de los índices más relevantes de la economía.

Quizás por aquello que la política domina a la economía, y en una vuelta de tuerca adicional y localista, pasamos de índices de inflación general y subyacentes a la “inflación dibujada”.

Podríamos afirmar que este argentinísimo índice, busca al igual que el subyacente, la eliminación de precios volátiles, pero con una particularidad: sólo aquellos cuya volatilidad es positiva (aumento de precio, como la lechuga, los zapallitos, etc.). Cuando por el contrario, la misma es negativa (disminución de precio) el bien o servicio no sólo no es quitado de la base de cálculo, sino que si anteriormente se lo hubiera eliminado, se lo vuelve a considerar.

De manera adicional, el efecto “precio controlado”, hace que el nuevo IPC carezca aun más de validez.

Anteriormente dijimos que se deben sacar del cálculo tanto los precios volátiles como aquellos que no reflejan las consecuencias de la oferta y la demanda (administrados y concertados). Pero aquí se deja a estos últimos de manera que gracias a una ponderación significativa, los precios y tarifas congeladas (por el gobierno) minimizan cualquier otro impacto alcista.

El control de precios no se limita exclusivamente a tarifas de servicios públicos, sino que se incluye desde el pan francés hasta la mayoría de los commodities, desde combustibles hasta alimentos (incluida la carne). Se extiende hasta distorsionar la oferta a través de retenciones o la demanda a través de subsidios.

De esta manera, la inflación general es tan solo un dibujo de la inflación real. Esto no es otra cosa que la racionalización de esa sensación que el público tiene, cuando se publica mensualmente el IPC oficial e instintivamente, la considera una burla.

Pero mucho más peligroso son las consecuencias en la gestión de gobierno. Si a partir de este índice de inflación general dibujado, se busca obtener la inflación subyacente y con la misma se pretende hacer políticas monetarias activas, entonces estamos sentados ya no sobre un barril de pólvora, sino en un polvorín.

Hoy el BCRA se encuentra trabajando en un proyecto para elaborar un índice de inflación subyacente (ponderado por persistencia – IPCP) y según su presidente, de haberse utilizado este método para medir la inflación de los últimos meses, el alza de precios habría sido menor.

Pero coincidiendo con D. Artana de FIEL, “La Argentina no sufre una mayor inflación por un ajuste de precios relativos, como dice el gobierno”. Debemos mirar las desproporciones entre la excesiva demanda agregada y la oferta así como el desmanejo de la política monetaria.

Cuando se calcula la inflación subyacente real, se toma conciencia del polvorín. Cuando ya no sea posible contener la realidad con los dibujos del INDEC, algo que más temprano que tarde va a suceder, entonces habrá muchos que con cara de sorprendido buscarán un culpable, preferentemente extranjero o con ideas económicas distintas, a quien echar las culpas. Aun cuando quienes han armado este polvorín, hayan sido ellos mismos.


Buenos Aires, Agosto 23, 2007.-
Publicado en Fundación ATLAS 1853 (www.atlas.org.ar), NUEVO ENCUENTRO (http://www.nuevoencuentro.com/modules.php?name=News&file=article&sid=2478) y DIARIO DE AMERICA (http://www.diariodeamerica.com/)

miércoles, 22 de agosto de 2007

Aquellos buenos viejos tiempos

Lo único permanente es lo transitorio. Y la política no escapa de esta realidad. Hasta diría que la confirma.

Hace menos de tres semanas, en un intento de entender los escenarios que podían darse según los posibles resultados de las próximas elecciones, me propuse tratar de visualizar las propuestas de política económica entre las que deberíamos elegir.

El caso es que al intentar semblantear una eventual gestión de la Sra. Carrió, me vi forzado a interpretar los documentos emitidos desde Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP), presidido por quien era señalado como el futuro ministro de Economía de la Coalición Cívica: Rubén Lo Vuolo. (ver: Oferta socialista para el 2007: Carrió - http://gustavokupfer.blogspot.com/2007/08/oferta-socialista-para-el-2007-carri.html)

Apenas 48 horas después, la candidata “oficializó” a Pratt Gay como su eventual ministro de Economía. Y debo reconocer que a la fecha no he encontrado comentario alguno del economista en su nuevo papel, que me permitiera ratificar o rectificar lo elaborado anteriormente.

Este reemplazo, ya era todo un cambio en lo que se podía esperar en un eventual gobierno “lilista”. Aun así, desde el ARI y sus aliados, no se escuchó reclamo alguno. Aunque hubo cierto cosquilleo interno.

Pero nada comparado con las reacciones (Macaluse, Maffei, etc.) que provocaron las últimas alternativas no negadas por la propia Carrió. Una eventual alianza con Ricardo López Murphy. A confirmarse orgánicamente el próximo fin de semana.


El PRO

Definitivamente, 2003 fue el año del paroxismo en Recrear. Casi de la nada, López Murphy lograba un tercer puesto en las presidenciales a menos de siete puntos del primero y además, arrasaba en la Ciudad de Buenos Aires. Era el año del “perro”, aunque en el horóscopo chino haya sido otro.

En cambio 2005, fue el regreso a la realidad. Sin antecedentes protagónicos en la política de las grandes ligas y sin haber aprovechado las oportunidades que se presentaron, (recordar aquel cambio de fecha para las elecciones en la ciudad que impulso Ibarra, que le hubieran permitido a López Murphy ganarla cómodamente) la opción elegida fue la peor posible. Y el resultado, un pobrísimo y evitable quinto puesto en la Provincia de Buenos Aires. Una lápida.

De manera paralela, se conformó una alianza la cual tuvo casi como distrito excluyente a la Ciudad de Buenos Aires. Así nació propuesta Republicana. PRO para los amigos.

Con la afirmación de Mauricio Macri como triunfador en aquellos comicios, la lucha por el liderazgo en el PRO estaba definida. Así fue que incluso López Murphy (RLM) debió esperar que Macri decidiera donde jugar en 2007, para él poder mover sus fichas.

La historia reciente dejó claro que Macri no se equivocó cuando apostó por la Ciudad. Y arrasó.

¿Que es lo que muchos esperan de RLM? Seguramente que encuentre un camino sólido para construir un proyecto político serio. Una alternativa real.

Ser primer candidato a diputado nacional, para desde allí posicionarse como jefe de un Interbloque en la única cámara que se puede hacer política, sigue aun siendo una alternativa.

La cámara de senadores quizás da mas brillo, pero hace años que en ella se carece de la menor posibilidad de oponerse a nada. Tan es así, que aun cuando el cuerpo de diputados mas que triplica el de senadores, el hombre (y la mujer) de la calle, no sabe los nombres de los representantes de su propia provincia en la cámara Alta. Mucho menos, los ajenos.


Macri o Carrió

Hasta hace 10 días, al menos de manera pública el desencuentro entre López Murphy y Macri era la falta de apoyo explicito e ilimitado de este a aquel, así como la inflexibilidad del primero en rever el cargo al cual se postulaba.

López Murphy dejó muy claro que atento a los orígenes familiares y como buen descendiente de irlandeses, su tozudez le impedía bajarse de la candidatura presidencial. “No podemos dejar de llevar una alternativa propia” decía el recrearista.

Por su parte, su ambivalencia ante la posibilidad no solo de encontrarse frente a una derrota que licue el peso psicológico del 61% de junio, mas la incomodidad de una importante parte de su propia fuerza, obligaba a Macri a limitar el respaldo que le reclamaban. Proponía en cambio la senaduría para el bulldog. Esto le aseguraría un resultado decente como mínimo en la Ciudad y le daría margen para su negociación interna.

Sorprendentemente, López Murphy se bajaría de su candidatura presidencial y aceptaría la alternativa del senado, pero junto a quien sólo lo une el espanto. Y los viejos recuerdos.

Recrear y el ARI son dos partidos que deben aun crecer, aun con alianzas, hasta convertirse en una alternativa de poder real. Pero uno del otro. Representan ideologías totalmente disímiles.

La separación de poderes, el principio republicano y la idea federal no pueden hacer en una sociedad moderna la diferencia entre un partido y otro. Esos principios deben ser comunes a todos los partidos. A todos los ciudadanos.

Caso contrario, estaríamos dando a la dictadura actual, un status ideológico.

Si López Murphy está dispuesto a dar el paso que sea necesario para poder desalojar a la pareja presidencial, no es hacia a quien por despecho lo hacen mirar, donde debería recalar.

Mantenerse dentro del PRO debe ser ahora la primera prioridad. Y la renuncia a la candidatura presidencial debe ser realizada en el marco de una activa participación no sólo en el gobierno de la Ciudad, sino en el armado de las listas a ser presentadas y en la decisión de los apoyos que el PRO otorgue, el próximo28 de octubre.

Subirse a la Coalición Cívica como candidato a senador, significa no sólo renunciar a una asociación que es mucho más afín, sino también al ostracismo político.

Quizás algunos políticos no lo vean, pero los votos de Recrear no se suman a los del ARI o el socialismo. Una alquimia así sólo puede darse dentro del PRO. Ya sumaron mal en la Provincia, en 2005.

Es mejor planear el futuro, que brindar por los viejos buenos tiempos, ya que no todo pasado fue mejor.


Buenos Aires, Agosto 23, 2007.-

Publicado en La Nueva Provincia (Bahia Blanca)

miércoles, 1 de agosto de 2007

Oferta socialista para el 2007: Carrió

Empiezan a posicionarse los diferentes candidatos para las próximas presidenciales y el pelotón de vanguardia va tomando forma. Elisa “Lilita” Carrió es una de las que tiene plaza asegurada en este grupo.


Marco macroeconómico

Rubén Lo Vuolo es no sólo el economista de cabecera de Carrió, sino el principal referente económico del ARI y de la Coalición Cívica, ambas referenciadas en la propia Carrió. La incorporación de Alfonso Prat Gay es más reciente y todavía no se ha traducido en un programa ni tampoco en declaraciones referenciales del ex presidente del Banco Central.

En Diciembre del 2006, Lo Vuolo publicaba su informe Nro. 53 (Los límites del análisis del comportamiento virtuoso de los agregados macroeconómicos), el cual ayuda a comprender algunas ideas que podrían convertirse en ejes de gestión, en el caso que Carrió accediera a la primera magistratura.

En este trabajo, el economista busca encontrar los puntos de unión entre el modelo implementado en los 90’s y el actual de forma de plantear sus diferencias con ambos. Veamos que nos propone:

“El nuevo esquema macroeconómico de Argentina es más consistente que el vigente durante la Convertibilidad, pero eso no significa que se ha logrado modificar el régimen de organización social construido en los noventa.”

“Es necesario algo más que una política de tipo de cambio competitivo para cambiar los principios de organización social heredados de la década del noventa. Plantearse como objetivo una tasa de crecimiento lo más alta posible confiando en el derrame de sus beneficios, es una apuesta ortodoxa que no apunta a cambios sustantivos del régimen de organización económica y social.”

Es claro que en el corazón de la Coalición, se ve como superadores aquellos elementos que limiten el funcionamiento del mercado. El “derrame” es la consecuencia de un sistema económico libre, con reglas claras y un importante marco institucional, de forma de incentivar las actividades de riesgo, en búsqueda de rentas por encima del promedio, hasta que el propio mercado arbitre y nivele las mismas.

Lo Vuolo expresa su descreimiento hacia este tipo de marco institucional, prefiriendo otros donde no sea a través del mercado, que se definan ganadores y perdedores. Donde un tipo de cambio artificialmente alto y digitado por la autoridad económica, es un punto importante.

Más Aun, “Un cambio sustantivo de este patrón de desigualdad debería colocar en el centro de toda estrategia a la cuestión distributiva.” Dicho de otra manera, la mano “invisible”de Adam Smith, debe pasar a ser la “visible” del estado.

Es entonces que parece que alcanza con superávits gemelos para tener un esquema consistente, aun cuando existan tarifas congeladas, precios regulados y salarios en dólares a niveles comparables de países de muy bajo nivel de desarrollo, donde el trabajador es descartable. Ni que hablar si consideramos que un 45% de la fuerza laboral se encuentra en el mercado informal y por ende sin ningún tipo de protección (laboral, social ni previsional).

“Los modelos ortodoxos asumen que la única institución existente es el mercado, de forma tal que los derechos de propiedad se consideran dados de una vez y para siempre, los contratos firmados y nunca revocados.”

Si no queda claro las implicancias al rechazo de lo denominado por el autor como un “sistema ortodoxo”, menciona como crítica y por ende como elemento a reconsiderar, los alcances de los derechos de propiedad y la validez de los contratos.

Seguramente esto tenga mucho que ver con la propia percepción de no lograr al menos en el 2007, ser parte de una agrupación que vaya a tener la responsabilidad de administrar el poder. De esa forma, podríamos verificar el famoso “Teorema de Baglini”.

En caso de no ser este el caso nos estaríamos encontrando con un frente político que pretende relativizar principios tan básicos como el derecho a la propiedad y en consecuencia, la libertad misma.


Energía

En el mismo informe, el economista dice: “Mas allá de las retenciones y de algunos acuerdos bilaterales entre el gobierno y las empresas petroleras, la novedad es la creación de la empresa Energía Argentina S.A. (ENARSA). Esta empresa se creó sin capacidad para modificar el contexto general en el área”.

Pareciera que la creación de ENARSA no fuera en si mismo un paso atrás. Un sinsentido que a la vista de la experiencia argentina permite augurar ineficiencia y un claro foco de corrupción. Aparentemente, el problema es la falta de capacidad de esta sociedad anónima con mayoría estatal para modificar las condiciones del mercado. Podríamos interpretar que si se hubiera copiado el modelo de PDVSA, donde la misma posee mayoría accionaria a lo largo de toda la actividad hidrocarburífera (upstream y downstream), entonces ENARSA podría haber sido un acierto más del gobierno. O, que en caso de llegar la Dra. Carrió a la presidencia, deberíamos prever la posibilidad de un cambio a la venezolana, sobre el sector.

“La renta petrolera sigue en manos de empresas multinacionales y, pese a que el país es productor y exportador de hidrocarburos, se registran serios problemas de suministro energético que obligaron a importar gas y combustible, mientras caen las reservas petroleras. La falta de estrategia frente a la crítica situación de la matriz energética abre serios interrogantes sobre eventuales cuellos de botella en un contexto de elevadas tasas de crecimiento económico.”

Finalmente podemos ver la cercanía entre el discurso arista y el oficialismo. El problema de la crisis energética no está en la falta de reglas claras y precios intervenidos, que aseguren rentabilidad a los productores en condiciones equiparables a las de otros países y por ende incentiven las inversiones necesarias. Para el referente económico del ARI, el problema parecería estar en las “elevadas tasas de crecimiento”. Y en las empresas privadas.


Borrador de una propuesta

Días atrás, la Sra. Carrió dijo: “Hay tres ejes que son decisivos, uno es el tema inflacionario y por eso proponemos una moneda con real poder adquisitivo, el segundo es un problema estructural vinculado al tema del transporte por lo que proponemos tener un plan vial que mejore la estructura y el transporte de cargas que hoy esta distorsionado”. “El tercer tema es el energético, donde están subvencionadas las clases altas con el dinero que pagan los pobres que tienen valores altísimos en el costo de la garrafa, por eso necesitamos un uso racional de la energía y un plan que reclamamos desde hace años”. (Mar del Plata, 25 de Julio de 2007)

Estos conceptos se expresan de forma muy general y sólo podría analizarse su contenido si se plantearan propuestas más concretas. Podemos afirmar que el discurso económico de la Dra. Carrió carece en general de precisiones o siquiera de algo más que sus títulos. La candidata suele afirmar que además de la adhesión a los principios de la República, con los cuales es difícil estar en desacuerdo, la incorporación a su coalición requiere que se acepte el “desarrollo” y “la distribución del ingreso”. Tal vez falte decir la “mejor” distribución del ingreso para que el concepto se constituya en un objetivo comprensible. Así estaría fuera de discusión, de lo contrario suena como una apelación simplista y meramente efectista además de peligrosa.

Según lo mencionado antes por el propio Lo Vuolo, la alternativa de una flotación del tipo de cambio no esta en la lista de la Coalición. Pareciera entonces que “una moneda con real poder adquisitivo” no implica un peso de más valor sino un tipo de cambio “competitivo”.

Pretender atacar la inflación con un tipo de cambio real alto, el cual sólo se puede lograr a través de sucesivas intervenciones del BCRA en el mercado, es querer apagar el fuego con nafta. En la penúltima semana de julio se vio que ante una leve turbulencia internacional, la Argentina se somete más que cualquier otro país a los vientos de la desconfianza. En esa situación la demanda de pesos se hace rápidamente menor que la oferta. El 55% de las Reservas del BCRA están esterilizadas vía NOBAC y LEBAC, generando un alto costo que debe ser compensado por la renta obtenida por el otro 45%. Algo no que podrá ser mantenido por mucho tiempo.

Por otro lado, la diferencia entre el precio del gas en garrafa (GPL) y el gas natural, es consecuencia de la liberalización parcial del precio del primero y el congelamiento del segundo. No es un subsidio de uno a otro. Lo que ocurriría de liberarse ambos, es que el gas natural aumentaría mucho más que la garrafa. Pero dado su impacto en el IPC, el interés en mantener al gas natural quieto, al menos hasta octubre de 2007, es crucial para la administración actual.

Respecto del precio del GLP, se han presentado muchos proyectos de subsidio al mismo en la Cámara de Diputados. Todos han quedado en el cajón de la presidencia de la Comisión de Presupuesto. Ninguno de dichos proyectos generaba un problema en término presupuestario como para no haber podido ser tratado. Pero esto quizás sirva para mostrar el interés del oficialismo en los más necesitados. Y de todos aquellos que consideran que este modelo tiene alguna consistencia.

Seguramente, a medida que avance el proceso electoral, podremos ir teniendo mayores certezas para analizar a los candidatos. Pero está claro, que por la cercanía de los dichos (y escritos), la explicación de los planes deberán ser muy detalladas para poder revertir los conceptos hasta aquí vertidos.


Buenos Aires, Julio 31, 2007.-

Publicado en Fundación FUTURO ARGENTINO (www.futuroargentino.com.ar), DIARIO DE AMERICA www.diariodeamerica.com) y Fundación ATLAS 1853 (http://www.atlas.org.ar/)