miércoles, 11 de junio de 2008

Confundiendo causa y efecto

Comentar los motivos por los cuales hace un trimestre que en la Argentina se profundiza la división entre buenos y malos (según de que lado se esté parado), ya es redundante.

Después de tanto tiempo de conflicto y tantos discursos, comienzan a verificarse algunas inconsistencias en ambos bandos. Quizás la diferencia está en que mientras en el sector agropecuario se puede verificar cierto cansancio por parte de dirigentes acostumbrados más a trabajar que a hablar, en el gobierno sus “errores” son de tipo ideológico. Puro dogmatismo.

Así como a nadie se le puede obligar a declarar en contra de si mismo, nadie puede culpar al campo de haber aprovechado las circunstancial situación planteada por factores exógenos (mercado internacional) y endógenos (regulaciones nacionales).

Es así que en medio de un violentísimo movimiento ascendente en el precio de los commodities, como consecuencia del aumento de la demanda global, Duhalde y luego los Kirchner optaron por un modelo de tipo de cambio competitivo (dólar caro) y congelamiento de tarifas energéticas.

De más está decir que en un cuadro inflacionario esto potenció el beneficio del sector (y de todos quienes exportan), al punto que la incidencia del costo del gasoil necesario para cosechar y la mano de obra respecto de los ingresos totales, se han vuelto insignificantes.

Pero no así los cosots que remuneran la tierra y los insumos (semillas transgénicas, fertilizantes, herbicidas, etc.). Estos últimos, en su mayoría importados valen no sólo en dólares, sino que en esta misma denominación, han aumentado fuertemente.

Quizás sea interesante marcar en este punto que las mal llamadas “ganancias extraordinarias”, no son tales. Sin importar si uno lee la mitad ortodoxa de la biblioteca o la heterodoxa, la definición de tales tipos de ganancias, son las que se realizan con motivos de una operación no relacionada con el negocio habitual.

Digamos que será una “ganancia extraordinaria” aquella que resulte de la venta de terrenos en El Calafate, cuando la pareja presidencial decida vender a precio de mercado, lo que compró durante el 2007, a tan sólo $7,50 el M2 (pesos siete con cincuenta). Seguramente, allí no se les aplicarán retenciones.

La ecuación actual del campo es tan extraordinaria ahora como lo fue en los noventa. Sólo cambia el signo del resultado. Y demás está decir que en aquella época, el fisco nunca dejó de recaudar.


El gobierno y las retenciones

Por otro lado, el gobierno discute las retenciones no sólo por el efecto económico de estas en las cuentas fiscales, sino con un efecto mucho más estratégico. Y de alguna manera el discurso de la presidente del lunes 9 de junio, lo dejó entrever.

La concepción de que se puede definir un impuesto y sólo cuando la presión social se hace insostenible buscarle una aplicación a esos fondos, demuestra no sólo la endeblez del mecanismo, sino que coloca en evidencia dos aspectos que no hay que perder de vista.

Por un lado, la carga fiscal es ya lo suficientemente alta como para que el estado tenga los recursos necesarios para poder hacer todo aquello que prometió la presidenta hacer con lo “excedentes” y todo aquello que no prometió y tampoco hace.

Esto habla bastante a las claras del nivel de administración de los fondos públicos. Sin hacer hincapié en los sucesivos anuncios de aumentos “extraordinarios” de la recaudación. En realidad no los menciono, ya que es claro que dichos niveles de recaudación tienen más que ver con el imparable avance de la inflación que con efectividad recaudatoria. Claro que queda por justificar los no menos extraordinarios avances en el nivel del gasto, especialmente en el caso de los no transparentes subsidios, manejados discrecionalmente por funcionarios de segunda línea.

Pero es el otro punto el que más debería llamar la atención del argentino promedio, y el no tanto.

La presidente decidió que las retenciones no son impuestos y son sólo herramientas de políticas públicas. De esta forma no sólo no requieren de autorización del Congreso de la Nación para su implementación y/o modificación, sino que no se las debe computar como carga fiscal.

Esto que parece un tecnicismo, no es menor. En definitiva si se pretende apropiar de la renta del sector privado, hoy lo podrá hacer vía las retenciones al campo. Ya lo hace con las retenciones a los combustibles. Lo hacen también con la imposibilidad de poder ajustar por inflación los balances, generando un nivel de contribución fiscal exagerado y distorsionado.

Pero también lo podrá hacer en el futuro con otras “herramientas de políticas públicas”, sobre industrias y servicios. Finalmente, la renta privada será propiedad del estado, no así los riesgos necesarios para su creación.


Cambio del paradigma

Creer que el gobierno nacional está dando manotazos o que es sólo reactivo a los conflictos sectoriales, es en este punto un tanto ingenuo.

Veamos como se votó ante la FAO y quizás podamos empezar a entender otro escenario político. Argentina votó en contra de la resolución final avalada por 186 países. Los únicos que fueron de la partida argentina, fueron Cuba y Venezuela.

Habrá quienes simplifiquen dando a entender que la dependencia financiera hacia Caracas es condicionante. En ese caso, ni Nicaragua ni Bolivia ni Ecuador lo entendieron así.

Los Kirchner, en especial Néstor, quienes en los 70´s y 80´s fueron capitalistas, en los 90´s menemistas y a comienzos de siglo, mutaron a duhaldistas, necesitaban diferenciarse de estos, para construir un polo de poder que les perteneciera.

Para esto no sólo se rodearon de funcionarios que venían de aquellas tribus, sino que sumaron a quienes les podían aportar cierto brillo desde la ideología: la izquierda montonera.

A cambio de esto, les entregaron el manejo de los derechos humanos y de la justicia para castigar a quienes fueron sus enemigos 30 años atrás.

Lo que hasta aquí podría haber sido una forma de construcción política, terminó siendo un dogma que el propio NK terminó “comprando”. De allí, que mas allá de la discusión entre la izquierda peronista y la no peronista, la construcción de la transversalidad desde fuera del peronismo no haya sido posible por falta de masa critica y ahora se intentará hacer lo mismo, pero desde el propio partido justicialista.

El gran punto que todos los argentinos debemos comenzar a pensar, ya no es si el nivel de las retenciones es correcto o si la aplicación de dichos fondos tiene un sentido social o no.

Las retenciones como apropiación de la renta, hoy de un sector pero indudablemente con un objetivo de generalización, marcan una tendencia hacia un modelo autocrático. Y no digo un modelo comunista, porque la izquierda oficialista también dejará en algún momento de ser útil y será descartada.

Este es un proceso en el que primero se eliminó la oportunidad de no alinearse a los gobiernos provinciales, a través de la discrecionalidad de las transferencias. Luego se les condicionó a que desde el poder central se armaban las listas para el Congreso de la Nación y así, este fue convertido en un destino para incondicionales.

Desde aquí se amañó a la Justicia, cambiando la composición de la Corte Suprema (y no estoy defendiendo a los antiguos ministros, sino el procedimiento utilizado) y utilizando al Consejo de la Magistratura para poner jueces propios y sacar ajenos.

Durante todo este proceso, se manipularon los Presupuestos Nacionales y se dio discrecionalidad en el manejo de fondos a funcionarios de segundo nivel. Se armaron cajas políticas de dimensiones colosales, a través de fideicomisos, sin que exista control alguno y desde allí se otorgan subsidios sin más criterio que el del ex presidente.

Se han nacionalizado directorios de mas de cuarenta empresas, a través del apriete de sindicatos, piqueteros y ministros y luego financiaciones a amigos del poder, que carecen en gran mayoría no sólo de los conocimientos mínimos para explotar a las mismas, sino que muchas veces carecen de la posibilidad de ofrecer garantías colaterales suficientes, para dichas financiaciones.

Hoy se desconoce a ciencia cierta el nivel de las reservas reales del BCRA. No hay estadísticas públicas. No son públicas variables de coyuntura críticas, tales como los niveles de consumo diario de energía y el nivel de la inflación. El gasto público es totalmente discrecional. La justicia es sólo para algunos. El poder legislativo es una beca para amigos, que se jacta de poder justificar porque el oficialismo debe votar todo los que le mandan desde el Ejecutivo nacional (¡podríamos cerrarlo y ahorrar unos pesos!).

La institucionalidad está quebrada.

Y muchos empresarios todavía creen que no irán nunca por ellos y siguen haciendo negocios con sus verdugos de mañana. Deberían leer a Bertrand Russell.

Nada de todo esto puede ser considerado como hechos aislados. El plan está en marcha. Algunos se empiezan a quejar. El resto quizás no tenga la oportunidad.

Buenos Aires, Junio 11, 2008.-
Publicado en la Fundación FUTURO ARGENTINO (www.futuroargentino.com.ar), El DIARIO DE RIO NEGRO (www.rionegro.com.ar/diario/2008/06/14/20086o14s01.php), EL DIARIO DE AMERICA (www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=4167) y Fundación ATLAS 1853 (www.atlas.org.ar)

miércoles, 21 de mayo de 2008

Operación Retorno

Se acerca el aniversario 198 del primer Cabildo Abierto y el punto que mas atención concentra entre los argentinos es la oportunidad o no del ya renombrado Acuerdo del Bicentenario. Y su contenido. Según voces “oficiales”, sería el (re)lanzamiento de la gestión Cristina.

Como quedan pocas cosas por descubrir, y menos que esta administración esté dispuesta a hacer de forma de evitarnos a los argentinos tener que volver a enfrentarnos con el dragón de la inflación (y consecuencias relacionadas), el plan económico a presentar (de eso se trata finalmente el Acuerdo) no incluirá ni ideas originales ni soluciones generales. Nuevamente se trata de acciones que favorecerán a aquellos sectores corporativizados. O quizás, sólo a sus dirigentes.

En general, los puntos que hoy se discuten implican aumentos del gasto y disminución de ingresos. Si bien nadie puede cuestionar un aumento general en las jubilaciones, está claro que los fondos para las mismas deben provenir de la disminución de otros gastos (¿subsidios?).

En un esquema inflacionario como el actual, producir bajas en los montos imponibles para ganancias como indica la propuesta de la CGT, sirve como aumento (no tan encubierto) de salarios. Algo que eventualmente no puede ser mencionado en voz alta, dado que hacerlo implicaría el reconocimiento de una inflación mayor a la prevista cuando se definió el techo de 19.5% a negociar con los sindicatos.


Sectoriales

Pero mientras la gente espera ver incrementado su nivel de ingresos, y la inflación se encargará de erosionarlo mas rápido, existen varias propuestas que no son de implicancia general, sino sectorial.

El aumento de la cuota derivada a las Obras Sociales, pagadas por los monotributistas o la eliminación del impuesto al cheque para las mismas Obras Sociales, está claro quienes serán los beneficiarios.

La cuenta la pagaran los monotributistas y el fisco.

A cambio la UIA, pide el subsidio en créditos para la inversión a largo plazo. Este para nada novedoso reclamo, termina siempre igual. Se otorgan los créditos, nunca se realizan las inversiones o en el mejor de los casos se subinvierte y finalmente, la inflación se encargará de licuar el pago no sólo de los intereses, sino del capital recibido. O desgravaciones varias, tales como a las reinversiones de capital para PYMES, u otros.

Nuevamente la cuenta la pagan otros. En este caso, vía inflación, los argentinos en general y los asalariados y sectores mas desprotegidos, en particular.

Quizás el único tema en el que se planteará alguna discusión, no muy fuerte desde ya, será el nuevo régimen de accidentes de trabajo. Pero no pasará de algunos fuegos de artificio, que seguramente se podrá solucionar o bien sacando el tema de la mesa de discusión o con la participación del estado cuando la demanda alcance a alguna empresa. Especialmente si la misma es “amiga”.


Otra vez sopa

Es interesante ver como nuevamente se vuelve a traer el tema de los “fondos argentinos” en el exterior.

Debemos aclarar que no existen fondos argentinos. Apenas fondos “de” argentinos.

Aparentemente, pareciera que todo se trata de encontrar cual será la penalidad a aplicar a quienes traigan esos fondos. Si el 5%, el 7% u otro.

Mas aun, el gobierno estaría calculando cuanto seria lo que se podría recaudar en estos escenarios. Probablemente en la desesperación de “encontrar” los fondos que mas temprano que tarde deberá resignar, en el caso de la renegociación de las retenciones vigentes para el campo.

El problema de base no es ni el costo de ingresar fondos no declarados ni las condiciones de inversión que tendrán después. El problema se limita a que quienes tienen fondos en la argentina están pensando en sacarlos y nadie está considerando la posibilidad de repatriar fondos.

Nadie puede tildar ni a la CEPAL ni a su Director, el economista Machinea de liberales. Sin embargo en el informe presentado el pasado 08 de mayo, si bien marcaba que la Inversión Extranjera Directa (IED) en Latinoamérica había llegado en el 2007 a los U$S 106.000 millones (+46% sobre 2006), en términos relativos, a la argentina le tocaba en 2007 apenas una fracción de lo que había sido en 2006. Del 6,9%, bajó al 5,3% sobre el total.

Por su parte IDESA, sostiene que durante los fatídicos 90´s, Argentina recibía un promedio del 22% sobre el total. Si en un ejercicio teórico mantuviéramos esa porción sobre el total, deberíamos haber recibido unos U$S 23.320 millones, en lugar de los famélicos U$S 5.720 millones que realmente ingresaron.

Y las perspectivas para el 2008, tienden a ser peores no sólo en valores absolutos, sino en participación relativa.

Claramente, no está en el ánimo de los inversionistas, mirar a la Argentina como un lugar donde invertir. Y mucho menos en pensar que aquí están dadas las condiciones necesarias para pensar que el sistema bancario local, puede ser un lugar seguro a largo plazo.

Es el precio a pagar por los desatinos de los últimos años, donde la interpretación de la institucionalidad ha sido discrecional y de coyuntura. Donde la seguridad y la previsibilidad jurídica han sido ignoradas. Donde la propiedad privada es un principio denostado.

No tener República, es mucho mas caro que los que algunos pensaron. Hoy no hay posibilidad de repatriación de fondos. Salvo para los que busquen lavar dinero. Lo que nos convertiría en aun más marginales.

Feliz 25 de Mayo.

Buenos Aires, Mayo 21, 2008.-
Publicado en la Fundación FUTURO ARGENTINO (http://www.futuroargentino.com.ar/), VISION CRITICA (http://www.visioncritica.com/noticia.php?i=00037) y Fundación ATLAS 1853 (http://www.atlas.org.ar/)

jueves, 15 de mayo de 2008

Prueba, error y más error

Hoy nos encontramos en medio de una transición, en la que oficialistas y opositores buscarán demostrar de aquí en más (¿al 25 de mayo?) “su” verdad, a través de las primeras planas de los diarios.

Ya no es importante el bienestar de los argentinos. Sólo importa poder demostrar que “el otro” estaba equivocado. De esta manera, la sociedad se ha quebrado de manera maniqueísta, en buenos y malos. Y todos dicen ser los primeros.

En la vida, pocas cosas son tan terminantes. Un ejemplo podría ser la vida o la muerte. No hay muchas más. Pero los argentinos no entendemos de moderación. No entendemos de consensos. Como típicos jugadores empedernidos, no se trata de salir cuando la mano es mala, sino de doblar la apuesta. Pero los “porotos” somos los ciudadanos de a pie.

Si bien este comportamiento no es ni nuevo ni exclusivo de esta administración, ahora se lo ha llevado al límite, tensando la cuerda hasta un punto demasiado peligroso. Donde probablemente algunos pierdan menos que otros, pero nadie gane.


Ignorancia

En un mundo globalizado y dinámico como el actual, el aprender es mucho más importante que el saber, ya que este puede volverse rápidamente en algo sin utilidad alguna. Aprender de las propias experiencias y de las de los demás, es crucial. Es una gran ventaja competitiva.

Nosotros hacemos caso omiso de esto y nos empecinamos con recetas fallidas no sólo en países objetivamente exitosos, sino en el propio.

Aunque parezcan décadas, apenas pasaron tres años desde la salida del último default. Pocos más de seis, desde la salida de la convertibilidad (y la caída de la institucionalidad). No llegamos a veinte años de la peor mega inflación que sufrió nuestro país. Esto quiere decir que una enorme mayoría de los que hoy vivimos en este país, también lo hacíamos durante todas estas crisis (y de otras que por espacio no detallo).

Sin embargo, en la búsqueda de ir contra aquella máxima de Perogrullo enunciado por Einstein, hemos decidido seguir intentando hacer lo que hemos hecho durante décadas y siempre nos salió mal. Probablemente en la idea que no es el experimento donde está error, sino que sólo se trata de cambiar de ejecutor.


Antiguas enseñanzas

Por aumentos muchos menores en los impuestos que los que implicaron las retenciones móviles, ocurrieron revoluciones que marcaron y cambiaron la historia. Ingleses, franceses y norteamericanos, renegociaron sus respectivos contratos sociales, incluso en un mundo donde la libertad y la vida no estaban garantizadas, ni mucho menos.

¿Realmente puede la soberbia de un administrador (aquellos eran reyes!!) colocar a todo un pueblo en situación de riesgo? ¿Qué hace que algunos apoyen semejante locura? Probablemente debamos asumir, con o sin pruebas, que sólo el bienestar personal de cada uno de ellos, con cargo al resto de la sociedad, puede ser la única respuesta racional y válida.

Y para que esto pueda ser enunciado en un discurso público, no puede dejar de ser mencionado el bienestar general. Parafraseando a Orwell, habrá algunos más generales que otros.

El pasado 8 de mayo, la presidente dijo: “Estoy convencida de lo que estoy haciendo, que este es el camino para seguir transformando el país, para quien más tiene más aporte. Se me encoge el corazón cuando veo a miles y miles pobres decir que también tienen obligaciones; son la contracara de las minorías egoístas e insolidarias que nunca comprendieron el país ni lo comprenderán”.

Ese mismo día, la justicia hacia pública la investigación que sobre la actual mandataria se realizaba con motivo de los gastos de campaña pagados por el estado, siendo entonces su marido el presidente. La actual presidente gasto en cinco giras al exterior, que le demandaron 24 días, la friolera de $7.800.000. Unos $325.000 por día. ¿Se le habrá encogido mucho el corazón?

Pero al lado de los más de $200 millones que habrá dejado como saldo negativo LAFSA, luego de poco mas de dos años de ser creada (nunca logro hacer volar, ni siquiera un globo de cumpleaños), deja un sabor aun más amargo en la boca de aquellos pobres a quienes dice defender. Y del resto también.

Durante el 2007, el estado gasto un 43% más que en el año anterior. Desde $101.000 millones a $143.000 millones. Descontados inflación (real, no Indek) y crecimiento, aun quedan casi 15 puntos porcentuales de aumento “real”.

$24.000 millones fueron a subsidios para servicios. Subsidios que benefician mayormente a quienes no precisan de los mismos, ya que las clases socioeconómicas mas bajas, gastan la mayor parte de sus exiguos ingresos en alimentos.

Pero este aumento del gasto es parte fundamental de la explicación del porque volvemos a hablar de la inflación. Y es justamente a los que menos tienen, a quienes mas impacta.


¿Premonición?

Cuando Micelli asumió, manifestó su aversión a los cementerios. O al menos a la calma que en ellos se respira. Estará contenta de ver que estamos lejos de ese estado de tranquilidad.

Si la inflación no estuviera no sólo en los niveles actuales, sino con una expectativa de crecimiento cada vez mayor, seguramente el nivel del conflicto social actual, seria menos notorio. Tal como lo fue hasta el 2006.

Pero esto no significa que la culpa de la coyuntura sea la inflación. Esta es sólo la consecuencia. El termómetro.

El “modelo K”, puede sintetizarse como un esquema en el que todo vale, si sirve para asegurar la caja necesaria para disciplinar a amigos y enemigos. La visión de los superávit de los K, no tiene ninguna similitud con la ortodoxia económica. Es apenas una pieza más del proceso de torniquete político.

Desde la época de Duhalde, ya Lavagna descubrió las bondades de tener ingresos en dólares y gastos en pesos. Especialmente en épocas en que la recesión no preemitía el pase de la devaluación a los precios (pass through). A este combo, le sumó la subestimación de ingresos en el presupuesto nacional y la Caja ya estaba lista.

Pero Kirchner, mejoró sensiblemente ese modelo. A los poderes extraordinarios para reasignar partidas de maneras discrecional, le sumó el mantenimiento de la emergencia (aun hoy vigente). A medida que la recesión fue desapareciendo, comenzaron a moverse los precios y a bajar el tipo de cambio.

Para evitar esto, comenzaron a emitir pesos a toda maquina de manera de aumentar la demanda de dólares y así mantener e incluso revaluar la moneda americana (este debe ser el único país en el que nadie dice nada, cuando una administración no sólo no defiende el valor de moneda local, sino que intenta dañarlo).

Pero dada la cantidad de moneda que emitieron, debieron salir a “esterilizarla”. O sea, a sacarla de circulación. Para ello, el BCRA comenzó a emitir deuda de corto plazo, obviamente, remunerada. Hoy apenas, poco mas de la mitad de las Reservas del BCRA, son de libre disponibilidad.

Mientras los precios de los commodities (especialmente la soja y el petróleo) aumentaban hasta niveles nunca imaginados, la Caja K cada vez permitía ser mas imaginativo. Ya no sólo se trababa de hacer obra pública (necesaria desde ya) a precios totalmente fuera de mercado, pero con amigos (capitalistas montoneros: algo incoherente, ¿no?), sino que los planes de renacionalizar empresas, empezaron a ser analizados.

Generadoras, transportadoras y distribuidoras de energía, gas y agua, fueron el primer botín. YPF quizás la mas emblemática. Pero muchas más que no tuvieron prensa, pasaron a manos de amigos del poder o al estado directamente. Hoy el estado tiene acciones en más de 30 nuevas compañías. Y en muchas de ellas, tiene el control.

Compras y subsidios salieron de fideicomisos administrados por el ministro de Planeamiento, sin control del Congreso (tampoco lo hubiese controlado) y siendo la responsable de su fiscalización, su propia esposa. Nada que deba sorprendernos, ya que las sociedades conyugales han pasado a ser también sociedades del estado. O al menos algunas.

Precios regulados (salvo para los amigos), intervención estatal en todos los ámbitos de la economía, excesiva presión fiscal, gasto público creciente, emisión descontrolada, uso no transparente de los excedentes fiscales, índices en los que nadie ya cree y una situación global que desde mediados de 2007 viene deteriorándose, logró lo que pocos podían con los actuales niveles de precios internacionales para nuestros commodities: los niveles de inversión extranjera (se perdieron en 2007 $35.000 millones) y local se hallan por el piso y las expectativas son por ahora, grises.

Así, la curva de oferta de empleo nuevo se planchó, hasta el Indec debió reconocer una baja en el salario de bolsillo (aunque sólo reconoció una caída del 3,5%), y según estudios privados, la pobreza aumentó un 30% (un 1,3 millones de PERSONAS), especialmente por los aumentos en los precios de los alimentos.


La coyuntura

¿Cual ha sido la idea para salir de este galimatías? Que el secretario moreno coordine las tropas populares que D’elia pondrá a su disposición para controlar los precios en los supermercados. Cerrar exportaciones a mercados consolidados. Cambiar el índice de precios por otro menos creíble. No publicar los valores de IPC a nivel nacional. Ídem con los índices de pobreza. Aumentar la carga impositiva para generar más Caja. Incluso, se ha llegado a proponer el desdoblamiento del dólar para compensar por las mayores retenciones al campo o la creación de un nuevo IAPI.

La consecuencia de esto en una región donde Brasil y Perú acaban de obtener el Grado de Inversión, Argentina, con un nivel de deuda pública mayor a la existente antes del default del 2001 (54% vs. 56% sobre el PBI), con bonos cotizando por debajo de la paridad negociada en su salida en 2005 (35% vs. 30%), con importantes signos de temor en los inversores ante el incontenible avance del neo estatismo, un Uruguay que vuelve a ser destino de los ahorros argentinos (de quienes pueden ahorrar y sacar los fondos), en conflicto con uno de los sectores mas productivos del país, con serios problemas estructurales, tales como la crisis energética y los fuertes vencimientos de deuda en el tercer trimestre, con los mercados internacionales inaccesibles y con el hartazgo del mundo ante una adolescente tardía que cada tanto logra una nueva crisis, el gobierno sólo atina a vender dólares, de forma de evitar una corrida cambiaria y a movilizar piqueteros.

La discusión que se ha planteado parece ser si habrá o no corrida. Cambiaria y/o bancaria. Si habrá corralito. Si habrá un nuevo plan Bonex.

Esto es imposible de determinar a ciencia cierta. Pero no es la foto lo que hay que mirar. Es la película. Y en ella, se deben incluir las expectativas de una cantidad creciente de ciudadanos no iniciados, pero con experiencia propia. Una crisis en la Argentina no sería una novedad. Y mientras no logren modificar el crecimiento de la tendencia de las expectativas negativas, la crisis estará cada vez mas cerca.

¿Doblaran la apuesta?


Buenos Aires, Mayo 15, 2008.-

Publicado en el DIARIO DE RIO NEGRO (www.rionegro.com.ar/diario/2008/05/17/20085o17b01.php), El INSTITUTO INDEPENDIENTE (independent.typepad.com/elindependent) y Fundación ATLAS 1853 (www.atlas.org.ar/)

martes, 18 de marzo de 2008

Sin sorpresas

Tanto en la economía como en la política, se puede hacer lo que uno quiera (y pueda). Pero no habrá forma de eludir las consecuencias. De esta forma, no existen las sorpresas, solo los sorprendidos.

En los meses previos a las elecciones presidenciales de Octubre pasado, se desarrolló una de las campañas más anodinas de las que tengamos memoria.

En ningún momento, alguno de los candidatos con cierta expectativa de llegar al menos a la segunda vuelta, esbozó la menor señal respecto de alguna ideología que lo representará.

La campaña estuvo llena de expresiones voluntaristas y vacías. Sin embargo algo estuvo muy claro desde el principio. Más allá de algún slogan inicial, Cristina era la continuación de Néstor. Hasta aquí ninguna sorpresa.


El campo

Si no fuera porque el sistema de las retenciones a las exportaciones genera como efecto no tan secundario, una redistribución antojadiza de los recursos económicos y por ende, modifican todo el escenario de señales de la economía, deberíamos decir que el campo se las merece.

Durante los meses previos a las elecciones pasadas, no hicimos más que reclamar a los argentinos, que votaran pensando en el largo plazo. La coyuntura no sirve para planificar.

Las retenciones han sido desde el principio del gobierno K, uno de los pilares más importantes, sino el más. Los superávits que año tras año se han logrado tienen que ver no sólo con el esquema de retenciones, sino con la voracidad fiscal del kirchnerismo.

Voracidad necesaria atento no sólo el constante populismo y la creciente corrupción, sino la imparable intervención del estado en casi todos los sectores de la economía a través de subsidios. Que a su vez retroalimenta la corrupción, hasta el infinito.

Si además, teniendo el largo y mediano plazo en la cabeza, verificamos que para subsidiar la incremental demanda externa de combustible (venezolano), se debería contar con algún nuevo ingreso y que además, dado el monto de ese subsidio, sólo podría venir del sector agropecuario, nadie debería estar rasgándose las vestiduras por los aumentos de las retenciones. Era de libro su aumento.

En las elecciones pasadas, el kirchnerismo se impuso de manera aplastante en la provincia de Buenos Aires, en Córdoba, en La Pampa, Tucumán y Entre Ríos. Y no le fue mal en el norte de la provincia de Santa Fe. O sea, El Campo la votó con innegable abnegación y convicción. Y aportó a su campaña con igual ímpetu.

Casi podríamos decir, que el campo le pidió a Cristina que aumentara las retenciones. Y ella no hizo otra cosa que obedecer el mandato popular.


La industria

Pero esto no termina en el campo. El presidente de la UIA, el Ing. Lascurain finalmente se reunió con la presidente. Sus declaraciones fueron claras. Apoyo al modelo actual (?) y necesidad de mantener la competitividad. En español básico: Más devaluación para lograr bajar los costos reales (los nominales sólo les interesan a los sindicalistas), especialmente si se producen bienes exportables.

Nuevamente, se demuestra que tanto el poder político como el empresariado desconocen a la mayoría silenciosa. La propuesta de la UIA es de hecho funcional al gobierno, especialmente si además le aumentó el nivel de retenciones al agro. Con una moneda más débil, consigue más pesos para gastar discrecionalmente.

Pero nuevamente, el cortoplacismo contradice al mediano plazo. Los industriales que han logrado hasta aquí realizar el valor de sus inversiones, están de parabienes. Y ya no harán más. Los amigos del poder, están aun mejor, ya que se han armado grupos empresarios nuevos, de los que aun se desconoce su verdadera magnitud, atento la cantidad de testaferros que por ahora abundan. Pero estos sumados, son minoría.

Así es que en algo se igualarán ganadores y perdedores. La falta de crédito (razonable) y de energía será igual para todos, más allá de las promesas del Arq. De Vido.


Los ciudadanos de pie

Aunque son los más perjudicados, especialmente los asalariados (y cuanto más informal su situación laboral, más afectados de manera negativa por “el modelo”), han votado por el kirchnerismo o no han votado, ayudando al oficialismo a resaltar su victoria.

En la Argentina de hoy, donde la desdicha de hoy no se compensa con la expectativa de mejoría mañana, sino con ver como a otro también le va mal, los argentinos de a pie creen que sacarle a tal o cual sector, les hará la vida más fácil. Quizás sea así en el espejo social.

Los consumidores ven menguar su poder de compra. La inflación se empina y ya nadie escucha al Indek. Al punto que hoy cualquiera pronostica índices de inflación sin sustento alguno y aun así, este pronóstico es más creíble que las estadísticas oficiales.

En algún punto, este empobrecimiento será funcional al modelo. Servirá para que este dure por más tiempo del conveniente, actuando como un pequeño freno a la escalada inflacionaria, retrayendo la demanda.

Claro que por el lado de las expectativas, mejor consumir hoy que mañana, de forma que cuando realmente se note una menor demanda, es porque el modelo ya explotó. Y entonces la caída de valor del dólar frente al euro, será suave respecto de la del peso ante el “verde”.

Cuando esto ocurra, habrá algunos que habrán hecho grandes negocios y asegurado por varias generaciones el bienestar de los suyos. Pero estos no son mayoría, aunque necesitan de esta para lograr sus objetivos. Y paradójicamente, la mayoría apoya a su propio verdugo. Quizás con la expectativa individual de poder cambiar de bando.

Es entonces, que el problema no es quien tiene el poder de negociar por sus propios intereses a costa del resto. El problema es que todos (o casi todos) estarían encantados de estar en esa situación y ante la expectativa (o sueño) de poder algún día llegar, mejor dejar todo como está.

El sector del agro, los empresarios y la gente en general, no están contentos con el status quo. Pero lo que quieren cambiar no es el sistema, sino los jugadores. Quieren ser ellos mismos los beneficiarios.

Mientras quienes defiendan un concepto de república, con instituciones transparentes, con un federalismo real y sin el peso agobiante de impuestos confiscatorios, sean minoría, no importa el nombre de quien está frente al poder. Importa sólo estar cerca de él (o ella).


Buenos Aires, Marzo 18, 2008.-

sábado, 16 de febrero de 2008

(des)Incentivo a las inversiones

Contra la tradición argentina de nombrar a ministros de economía con trayectoria, reconocimiento (incluso, internacional) y cierta personalidad, la Presidente nos ha sorprendido, colocando a quien aún anda con las suelas sin estrenar.

El nuevo ministro viene de la cantera del actual Jefe de gabinete porteño Rodríguez Larreta. Fue el Grupo Sophia desde donde logró acceder a jugar en primera. Fue asesor del entonces ministro de Producción Bonaerense (Lopetegui) y cuando este fue propuesto para la presidencia del BaPro, el lic. Losteau quedó a cargo del ministerio.

La impensada situación del rechazo por el Senado de la provincia del propuesto presidente para el banco, atento sus antecedentes financieros (algunos cheques librados sin fondos) y la falta de alternativas de Solá para el cargo, le permitió acceder con menos de 60 días de gestión ejecutiva (en los que no se hizo nada), al segundo banco de la nación.

Ejerciendo el ya común cambio de montura en la política argentina, se alineo con el Jefe de Gabinete nacional, y la escasa vocación felpudista del entonces ministro Peirano, lo colocó en un sillón que hasta ahora ha demostrado que le queda muy grande.

Será por esto que considera que nos puede tomar el pelo haciendo anuncios rimbombantes y efectistas. Nosotros sabemos que no servirán de nada. ¿Lo sabrá él?.


Estímulos para las inversiones

Nadie puede discutir que con altos costos financieros, una parte importante de los proyectos se vuelven inviables, salvo que aparezcan los subsidios o los monopolios. O ambos.

Pero que nos digan que hoy el impedimento más importante es el nivel de la tasa de interés, es ofensivo.

El primer elemento que un empresario (especialmente, cuando no es amigo del poder, como ocurre con la mayoría de las PYMES y muchas grandes) evalúa al momento de analizar una inversión, es el nivel previsibilidad institucional y comercial que habrá de aquí en más.

Esto quiere decir, por un lado que los cambios constantes de las reglas atentan directamente contra la decisión de invertir. Y por otro lado, si se debe analizar la posibilidad de desarrollar una inversión de manera exitosa (que otra cabe analizar) y a partir de allí tener que ver como el estado se nos asocia de manera inconsulta, vía nuevos impuestos, alzas de retenciones, o definiendo precios máximos, proveedores, condiciones de compras o cerrando mercados externos, es casi seguro que allí mismo se cierre la carpeta del proyecto.

Salvo que se pueda acceder a algún funcionario que permita mitigar estos efectos. Y generalmente, la única forma razonable, es la de anticipar cuanto antes el repago del proyecto. Una vez recuperada la inversión, el resto será “dulce”.

Esto es lo que se aprobó en el Senado el jueves pasado. Impulsado por el vicepresidente Cobos y por el ministro Losteau, se ha decidido un cupo de $1.200 millones ($1.000 para las grandes empresas, las que tienen amigos) a aplicar como costo fiscal (impuestos no percibidos) de forma de mejorar la rentabilidad de los proyectos, acelerando el recupero.

Y la autoridad de aplicación, o sea, quien dirá quien merece y quien no el beneficio, será el Ministerio de Economía. Los “amigos” están de parabienes.


Un poco de seriedad

Veamos algunas formas más transparentes y efectivas de mejorar el entorno para quienes podrían pensar en invertir.

Alternativa 1. Dado que ya está definido no percibir $1.200 millones de la recaudación fiscal, podríamos eximir durante los primeros 12 meses a todos los nuevos ingresos formales (en blanco) de personal, del pago del aporte patronal correspondiente. Esto haría que a partir del segundo año, se incrementara la recaudación, pero de manera genuina y no cazando en el zoológico. La segunda ventaja es que no habría cupos a distribuir entre empresas amigas, colocando a todos en igualdad de oportunidad. Finalmente, evitaríamos los típicos peajes ante la autoridad de aplicación, bajando los niveles de corrupción estatal y privada.

Alternativa 2. Igualar otros sistemas de promoción de impuestos, tal como el logrado por las bodegas productoras de vinos espumantes (champagne) en 2005 y prorrogada la pasada semana por la presidente.

Este sector acordó que realizaría inversiones por montos iguales o superiores a los montos que debería abonar al fisco en concepto de impuestos internos y el 12% por artículo suntuoso. Según los números oficiales, se duplicó el monto que se debía recaudar en nuevas inversiones. Aun cuando tan sólo se hubiera igualado, siempre es mejor un baja en los impuestos a que sea el estado quien reasigne recursos, ya que quien finalmente lo define es un burócrata que jamás ha gestionado siquiera un kiosco.

Y podríamos encontrarle un lugar al Secretario Moreno, controlando el correcto cumplimiento. Quien no cumpla, deberá pagar el total de los impuestos que originalmente correspondía, actualizados por algún índice de precios de su sector.

Alternativa 3. Permitir la aceleración de amortizaciones para bienes de capital, sin cupos. Es cierto que el costo fiscal podría ser superior. Pero no es menos cierto, que se logra el mismo efecto que el inversionista desea (adelantar la fecha de recupero de la inversión) con la diferencia, que todos quienes estén dispuestos a invertir pueden acceder, sin tener que pagar a un funcionario por ese acceso. Que no sólo genera la discrecionalidad por parte de este, sino que es un nuevo mayor costo para el inversor.

Por otro lado, ese mayor costo fiscal debería verse más que compensado, cuando las empresas empiecen a pagar los impuestos a “full price”.


Conclusión

Seguramente hay muchas otras maneras eficientes de fomentar la inversión. Claro que todas ellas dejan fuera la discrecionalidad de la burocracia estatal, privando a sus responsables de recaudar.

Quizás por esto, veamos este proyecto ser convertido en ley. Un proyecto no muy distinto que aquel que el hoy no-opositor Lavagna impulsó cuando era ministro, para la realización del gasoducto, más conocida con la ley Techint.


Buenos Aires, Febrero 18, 2008.-

martes, 5 de febrero de 2008

Políticos (y) cartoneros

Hay sorprendidos. No sorpresas. Esto es lo que pareció decirse en las últimas horas como consecuencia del zarpazo K sobre Lavagna. Y más de tres millones de votantes en las últimas elecciones, parecen confirmarlo.

¿Es acaso esto algo que debemos asumir como normal? ¿Es que acaso por el sólo hecho de poder hacer una larga lista de casos análogos, debemos decir que debe ser aceptado? Me viene a la cabeza el refrán de las moscas.

Hay que reconocer que quizás el único que tenga claro un proyecto político es el ex presidente Kirchner. Es accesorio que ese proyecto sólo incluya a algunos amigos y entenados santacruceños y que para el resto, solo hay circo. Sin pan.

Es irrelevante que la oposición ya no se oponga. Apenas algún dirigente que denuncia cuando eso asegura la tapa de los diarios, pero todos los actos de gobierno, cualquiera sea la provincia y su signo, son concensuados con Puerto Madero.

De ser así, quizás sea más honesto y menos oneroso para todos nosotros, investir a Néstor I y eliminar a quines desde “instituciones republicanas”, esperan ser llamados para encolumnarse detrás del Gran Líder. Nos ahorraríamos muchos millones. Y dejaríamos en claro que el monopolio de la corrupción no admite competencia.


La provincia que no es

La paradoja dice que la vidriera de la política nacional tiene un status menor al de las provincias. Es apenas una Ciudad Autónoma. Y es autónoma de esa ciudad el Transporte, la administración del Puerto, el juego y la seguridad.

Esto para algunos, es un impedimento mayúsculo a la hora de gestionar la Ciudad no tan Autónoma. Pero convengamos que es un dato conocido por todos y lo era antes de las elecciones, por lo tanto no sirve de excusa.

Otros aseguran que esta falta de autonomía solo se puede compensar con cierta connivencia con el dueño del poder nacional (no dije “con el Presidente”).

De esto podemos concluir que si quien se postula y gana la jefatura, está en una posición contraria al poder nacional, sólo puede esperar fracasar o aliarse con aquel.
Entonces mejor, volvamos al status anterior, no perdamos ni tiempo ni plata en elegir Jefes de la ciudad, Legisladores (que sólo se preocupan de definir si el asado o los ravioles son comidas típicas, de los nombres de las calles y de nombrar “ciudadano ilustre” a cuanto ganador de programas de canto esté disponible para retirar la plaqueta), etc. y que los delegados del poder nacional sean designados por este.

Pero si todo esto no fuera cierto, entonces es tiempo que la dirigencia política de la Ciudad, en ejercicio del poder, empiece a mostrar porque se definen en oposición.


De profesión: Cartonero

Realmente dudo que haya al menos uno de los denominados cartoneros, que a la pregunta de que profesión/ actividad le gustaría tener, ratificara la actual.

El más carroñero de los perros prefiere una comida nueva sobre un plato, a los restos de la de otro. ¿Porque pensamos entonces que el ser humano tiene en este caso, una preferencia distinta?

Que el legislador Epszteyn, quien fuera ministro de Ibarra diga: “Los cartoneros van a seguir existiendo, van a seguir viniendo a la ciudad. Si los cartoneros No pueden volverse porque no está el tren blanco, se van a quedar durmiendo en la vereda o en las plazas”, demuestra que ese espacio político considera funcional la pobreza. Funcional para conseguir votos, obviamente.

Pero las excentricidades de este legislador no terminan allí. Continuó diciendo : “Dentro de las tierras del ferrocarril, que están dentro de la ciudad de Buenos Aires y que dependen de un organismo nacional y del concesionario (TBA en este caso), existe la posibilidad de desarrollar obras de infraestructura que no sean molestas para los vecinos de la ciudad y que favorezcan el trabajo de los cartoneros, y los ayude a ordenarlos”.

Este punto dice claramente que a la pobreza no se combate. Se le da algunas facilidades con el dinero de los contribuyentes. Aun el de aquellos que verán como la Ciudad le debería construir un asentamiento a metros de su propia casa y ver así pulverizado el valor de sus propiedades.

Me pregunto: ¿Cuánto de la dieta del legislador va a parar a los cartoneros? Dudo que algo. Seguro que no mucho. Pero su discurso es políticamente correcto.


El otro modelo

Hasta aquí, ni sorpresas ni sorprendidos. Más de lo mismo que sufrimos durante los últimos ocho años. Y por eso, Macri sacó más del sesenta por ciento de los votos. Para terminar con esta estructura de pensamiento. Para cambiar la ciudad.

Pero, ¿Es así? No parece.

La respuesta de su jefe de gabinete, fue: "Hay que buscar una solución de fondo con el tema de los cartoneros, que nosotros creemos pasa por acelerar la creación de los centros verdes, plantas donde se hace el reciclado para separar el cartón, pero no en la calle y en condiciones de salubridad que hoy los cartoneros no tienen".

Entiendo que estas plantas de separación sirvan en la transición, hacia la búsqueda de las soluciones de fondo. Pero decir y pensar que la solución de fondo es institucionalizar el cartonerismo, es demencial

Pensar que puede haber gente que pase el restos de sus días escarbando la basura, aunque sea con guantes y barbijo, es inhumano.

Y en este caso coinciden todos los políticos. Quienes están en el poder con el mandato de cambiar las cosas y aquellos que estuvieron y pretendían dar carnets para legalizar el cartonerismo como actividad. Y quien sabe, quizá se pongan de acuerdo en armar un sindicato con aportes para una obra social propia.


Conclusión

Nada se dijo desde la el gobierno de la Ciudad ante la ampliación, contraria a los intereses porteños, de los contratos de las tragamonedas en el Hipódromo de Palermo. El beneficiario fue un amigo/ testaferro/ socio/ otro del propio Kirchner. Hubo entonces alguna negociación.

A Bonafini le alcanzó con decir (nadie lo ratificó luego) que había improvisado un baño detrás del altar de la Catedral Metropolitana, en medio de una disputa entre el kirchnerismo con el Vaticano por el placet de Iribarne, para que el nuevo “cambio” arrugara de manera casi instantánea. Quienes más tenían que perder en esa discusión era la administración K, sin embargo no se permitió que la prensa internacional llegara a levantar la noticia y se liberaron los fondos. Otro acuerdo.

Ahora resulta que debemos generar plantas de separación de residuos para así categorizar el cartonerismo, cuando a todos los argentinos debería darnos vergüenza que tan solo existiese uno. Aunque revuelva la basura del hotel más caro.

Si estas son las soluciones de fondo, estamos lejos de salir a flote. Estamos muy en el fondo.


Buenos Aires, Febrero 05, 2008.-

jueves, 31 de enero de 2008

Progresismo bananero

En el último trimestre de 2002, el ex (?) presidente Néstor Kirchner, logró engañar al bañero devenido en piloto de tormentas, respecto de su lealtad y grado de independencia. Menos de un año después, Duhalde comprendió que le hubiera sido más provechoso cerrar con su ex jefe (el también ex presidente) Menem, que haber creado este experimento sureño.

De esta forma, se conformó el progresismo pingüino y su jefe (jefe y no líder), sacó chapa de guapo. Como una credencial.


La sucesión

En el 2005, el kirchnerato comenzó a plantear a la sociedad la posibilidad de no presentarse a la re elección del 2007. Y lo hacia con la excusa que había una mente superior dentro del movimiento. Un monje negro, detrás del trono. El cerebro de toda la movida sureña. Y esa no era otra que la Reina Cristina.

La promesa se cumplió, y la reina se convirtió en presidente. Había prometido mucha más acción, medidas que pondrían a la Argentina en el mundo moderno. Y para lograr esa inserción, un mejoramiento sustantivo de las relaciones con los países más importantes, especialmente con los Estados Unidos. Y desde ya, la revalorización del Mercosur.

Y así saco chapa de potencial estadista. Como una credencial.

De camino a los primeros sesenta días de su gobierno, apenas si podemos hablar de las peleas justamente con la primera economía del mundo, como consecuencia de las valijas de Antonini y del apoyo a Venezuela como país que lucha contra el narcotráfico. Cosa que ni Chávez se lo cree, pero nosotros: “pechito argentino”.

También podemos marcar la inexistencia de acciones políticas para mejorar la relación con Brasil y la no designación de embajador en el hermano país charrúa.

Como contrapartida, las relaciones carnales con Venezuela ya no se discuten y ya sabemos que rol le cabe a cada parte en este apasionado romance.

También hemos hecho el mérito de ser los que le pagan más caro el gas a Bolivia, aunque este no sólo no nos lo pueda entregar, sino que además nos exige, para que podamos tener ese placer de ser timados, que hagamos las inversiones que luego usaran para enviarnos el gas.

Acá podemos mencionar que el Brasil también está comprometido en inversiones, pero paga el millón de BTU (unidad de medida del gas) sensiblemente más barato. ¿Será por ser los argentinos tan piolas?

Finalmente, podemos contar casi, como único acto de gobierno en tan prolongado lapso, la confirmación de la mayoría de los funcionarios del equipo de su marido. Y unas prolongadas vacaciones hasta comienzos de enero y luego trabajo a reglamento.

Esto es el cambio. Quienes votaron al FpV, seguramente podrán explicarlo mejor.


La seguridad

Si algo favorece a la corrupción rampante que existe hoy en Argentina, en todos los niveles y ámbitos (no solo los funcionarios públicos), es la sensación de inseguridad en la que viven los habitantes de nuestro país.

Los temores y por ende las prioridades de los ciudadanos son en primer lugar, la inseguridad. Luego viene el temor a la inflación que se viene, salvo para los miembros del gobierno. La educación, la salud, la falta de trabajo y la crisis energética se encuentran antes de la corrupción. Aún cuando todos estos temas ni siquiera figuren en la agenda oficial.

En la provincia de Buenos Aires, el ministro Stornelli está comenzando a reconocer que la gestión Solá-Arslanian, ha sido de lo peor. Claro que debería elegir mejor las palabras. En su última declaración dijo: "Estamos en una suerte de precariedad; con los elementos que nos da la gobernación vamos a tratar de hacer lo mejor posible".

Si tan sólo va a tratar, me parece que estamos peor de lo que creíamos. Si los funcionarios van a tratar de cumplir con su deber en lugar de comprometerse a hacerlo, ¿para que juran? Aun así, por primera vez un funcionario de seguridad da un diagnostico similar a la sensación ciudadana. Lejos de lo que pasa con los índices del Indec.

O con la visión del ministro de Seguridad de la Nación, antes además de Interior y ahora de Justicia, quien se dedica a opinar, pero no hace y no hace hacer. Por eso podemos decir que ha sacado chapa de parasito. Casi una credencial.


Seguridad en las fronteras

La única frontera más o menos cuidada, es la que compartimos con Chile. Y no es un logro de nuestra política de seguridad. Es un mero accidente geográfico: la cordillera de los Andes.

En el resto, es un colador. Las fronteras con Bolivia y con el Paraguay, hasta las inundaciones provocadas por el fenómeno de la Niña, se cruzaban de a pie. Y así será nuevamente, cuando el caudal de las aguas vuelva a su cota normal.

Incluso hay lugares donde uno tiene la certeza que hay connivencia entre quienes cruzan en un sentido y otro y quienes deberían impedirlo, o al menos controlar.

Caso típico, es el cruce de Clorinda con Puerto Nanawa, por mencionar alguno, donde se descargan los camiones estacionados en playas al efecto a menos de 100 metros del cruce, por changarines que de ninguna manera declaran ni les controlan los contenidos.

La seguridad se maneja con tal liviandad que por lo general da la sensación que no se maneja.

Y esto es lo que sucede en Gualeguaychú. Las provincias y mucho menos los municipios carecen de potestad alguna para regular el trafico migratorio en las fronteras nacionales.

Pero en la ciudad entrerriana, un grupo de ciudadanos han decidido que van a tratar de respetar la Constitución. O respetarla a medias. Como un casi-embarazo. Totalmente ridículo desde la crónica. Totalmente inadmisible desde lo institucional.

Peor aun, un ex vicegobernador de la provincia y actual senador nacional, dijo que “el tema es insignificante”. Y agregó “esto es una operación de prensa”.

Ante el hecho consumado de la generación de credenciales otorgadas por un grupo privado, con criterios insondables, limitando de manera inconcebible la libertad de transito del resto de los argentinos y extranjeros, decidiendo quien cruza y quien no la frontera, la Gendarmería no ha hecho nada. Quizás sea hora de su disolución.

El impresentable ministro de (in)Seguridad de la Nación tampoco ha hecho nada. Quizás sea hora de reducir el ministerio a escombros y mandar a su titular a su Quilmes natal.

La presidente no ha hecho nada. Si bien es cierto que no hecho nada de nada, me refiero que tampoco lo hizo respecto de este tema. Lastima que no hay revocatoria prevista en nuestra Constitución.

Pero tampoco han hecho nada los fiscales que tiene jurisdicción. Ni siquiera la oposición ha hecho o al menos dicho nada.

¿Para que mantenemos tantos parásitos? ¿Es que acaso, cualquiera puede hacer cualquier cosa y a nadie se le ocurre hacer (y no tratar de) respetar las leyes? ¿O están todos de vacaciones?

Mal preludio para una administración que llegaba con muchas dudas que ahora convierten en certezas. Y no de las mejores.


Buenos Aires, Enero 31, 2008.-
Publicado en Fundación ATLAS 1853 (http://www.atlas.org.ar/), El Siglo, Tucumán (www.elsigloweb.com) y Corrientes al día, Corrientes (www.corrientesaldia.com.ar)